Un niño para el hombre mas bajo y el rey mas alto!

Mi mensaje en estas fiestas para todos:

“No hay lugar en el mesón”, esas fueron las palabras de aquel hombre en el momento en donde la desesperación era lo que predominaba a María y José, y fue rechazado el hijo de Dios aun antes de nacer.

Nunca he sido el mejor anfitrión en estas fechas, no es que odie la navidad ni nada por el estilo simplemente rechazo el hecho de que esta tradición y recordatorio tan sagrado sea motivo de actividades impropias para este día, pero respeto y amo esta fecha al recordar junto con el mundo el nacimiento más grande que se ha tenido a saber: el de Cristo Jesús.

Siempre he tratado de imaginar tan magno momento, no tengo duda que fue maravilloso; “sí un día y una noche y un día como si fuera un solo día y no hubiera noche; y prodigios y señales y una estrella en el cielo”.

Para mí, a veces un tanto “grinch” como dirían algunos ese ha sido mi motivo de recordar estas fechas “una nueva estrella” en cielo.

Cuando era un niño: era tiempo de estrenos, cuetes y demás cosas alusivas, la magia de la mañana siguiente a la noche buena en donde corría al arbolito y verifica si Santa Claus había sido exacto con la lista que le escribí y demás.

Pero las cosas de este mundo cambian, son temporales y para mi así lo fue, recuerdo una de mis navidades en donde la familia atravesaba problemas económicos como nunca antes, en donde Santa ya no tenía tanto para producir en la fábrica y esa navidad solo mando a través de mi abuela materna una pequeña lancha; fue difícil aceptar ese hecho lagrimas saben que lo fue en verdad, y la navidad no volvió a ser igual.

Sin sonar como un viejo, han pasado los años de mi adolescencia en donde la navidad ya no eran tanto regalos y estrenos y se volvió más una época de convivir con los amigos, y así ha evolucionado mi navidad.

Ahora ya no recibo con tanta alegría externa estas fechas, pero son mejores para mí, tengo regalos maravillosos que antes no podía identificar y en verdad me siento agradecido por ellos.

Puedo nombrar trabajo, salud, sustento y techo, una excepcional madre, grandes amigos y puedo nombrar muchas cosas que no tienen que ver con un valor cuantioso y sobrellevan el espíritu de estas fechas más allá de lo que brilla y suena, a lo que vale y perdura.

Me duele leer el relato del nacimiento de aquel nuestro gran Mesías, el rechazo y persecución infames que recibió, pero no puedo contener las lágrimas cuando pienso en los humildes pastores, los sabios magos y el regocijo en el cielo.

Me incluyo con enorme gratitud a la cita “un niño os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor; sí un niño para el hombre más bajo y el rey más alto”; y entonces desde esa perspectiva me basta con ser tal vez el hombre más bajo porque aun para mi así habría un niño, un Rey; pero me siento un hombre tan alto con tanto que al recordar he recibido.

Vaso escogido fue María, hombre excepcional lo fue José, Belén de Judea nos dio un Rey, envuelto en pañales y sin oro ni demás, en un pesebre tuvo que nacer.

Una vez dijo Henry B Eyring que Satanás se encarga de poner en la mente de las personas cosas buenas para que las personas olviden de poner en sus corazones las cosas importantes.

Que este 24 en donde celebramos la noche buena, y mañana 25 en donde celebramos la natividad pongamos en nuestros corazones no cosas buenas sino las importantes, y que rechacemos las palabras del mesonero y en nuestra vida: nuestro mesón “si halla lugar  para El”

Que miremos un momento esta noche buena al cielo y en nuestra vida de forma interna pueda haber una estrella nueva, una que nos cambie no como el mundo de forma temporal sino más bien de forma eterna para que podamos cambiar un poco al mundo; y los cielos nos amparen es mi deseo más sincero para todos.

Que la prudencia, armonía y gratitud nos rijan hoy, y los cielos nos bendigan siempre es mi deseo para todos.

Gran noche buena hoy, Feliz Navidad para mañana

Sergio Molina

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