La mesa está puesta…

En el capítulo: Una merienda de locos, extracto del cuento Alicia en el país de las maravillas, me llama la atención el inicio del mismo, que detallo a continuación para posteriormente analizarlo desde mi perspectiva:
“Habían puesto la mesa debajo de un árbol, delante de la casa, y la Liebre de Marzo y el Sombrerero estaban tomando el té. Sentado entre ellos había un Lirón, que dormía profundamente, y los otros dos lo hacían servir de almohada, apoyando los codos sobre él, y hablando por encima de su cabeza. «Muy incómodo para el Lirón», pensó Alicia. «Pero como está dormido, supongo que no le importa.»
La mesa era muy grande, pero los tres se apretujaban muy juntos en uno de los extremos.
–¡No hay sitio! –se pusieron a gritar, cuando vieron que se acercaba Alicia.
–¡Hay un montón de sitio! –protestó Alicia indignada, y se sentó en un gran sillón a un extremo de la mesa.
-Toma un poco de vino –la animó la Liebre de Marzo; Alicia miró por toda la mesa, pero allí sólo había té.
–No veo ni rastro de vino –observó. –Claro. No lo hay –dijo la Liebre de Marzo.
–En tal caso, no es muy correcto por su parte andar ofreciéndolo –dijo Alicia enfadada.
–Tampoco es muy correcto por tu parte sentarte con nosotros sin haber sido invitada –dijo la Liebre de Marzo.
–No sabía que la mesa era suya –dijo Alicia–. Está puesta para muchas más de tres personas….”
Ahora al leer el inicio de este capítulo me hace reflexionar en la actitud de los participantes aplicándolo en nuestras vidas, pensemos en lo que pasaba, hablamos de cuatro personajes totalmente diferentes, tres de ellos tenían un lugar ya establecido y un nuevo integrante se acercaba; los que estaban cómodos con su posición dentro de la mesa gritaron que no había mas espacio, Alicia fue osada y se sentó, probablemente el lirón quien estaba dormido paso indiferente a la situación.
¿Cuantas veces en la vida nos pasa lo mismo?
Dicen que en esta vida lo único constante es el cambio, desde ese punto cada uno de nosotros estamos sujetos a diversas situaciones de integración dentro de la sociedad: en el trabajo, la escuela o universidad, nuestra familia y la comunidad misma; todos de alguna forma buscamos adaptación; en la búsqueda misma nos encontramos a personas como el sombrerero y la liebre de marzo que toman una actitud egoísta.
Analicemos los personajes, primero encontramos personas como el lirón que pasan desapercibidos y permanecen dormidos, sin voz ni voto; que dan la impresión como dijo Alicia: “como está dormido, supongo que no le importa” ese tipo de personas que por miedo a ser rechazados prefiere cobijarse dentro del famoso “lo que la mayoría diga”.
Ahora seguimos viendo lo que sucede con otro personaje: el sombrerero, este de por sí permanece en un estado de locura, pero aun así exclama su descontento al ver a alguien mas participar, ese tipo de personas que han logrado una posición de comodidad que cuando se sienten amenazadas su respuesta instintiva es expresar con palabras o hechos que no hay mas espacio.
Tercero La Liebre de Marzo es aun mas complicada, no solo exclama el hecho que no existe mas espacio, a sabiendas que ellos mismos están apretujados existiendo mas asientos y libertad para ser usados, sin embargo toma de alguna forma represalias contra la nueva integrante a saber: Alicia; usa el método mas común que las personas practican hoy en día: le hace sentir aprobación y participación dentro del grupo ofreciéndole vino, sabiendo que primero es una bebida exquisita y por ende le esta dando lo mejor, y segundo que no existe tal bebida dentro de la mesa es decir engaña a Alicia y luego tras verse desenmascarado toma una actitud de altivez replicando que si Alicia “no ha sido invitada” entonces él tiene derecho de engañarla, nunca una acción de ofensa y maldad a nuestros semejantes debe ser justificada.
Ahora examinemos a Alicia, ciertamente ella no es parte del grupo inicial, desea serlo y así lo expresa al sentarse aun siendo rechazada inicialmente, la replica de La Liebre de Marzo en calidad de enojo y engaño surge de la osadía de Alicia; para ser sincero no soy muy amante de las visitas inesperadas pero este caso es diferente aplicándolo en nuestras vidas tanto en oportunidades espontaneas como otras de mayor prolongación como aceptación en grupos.

Alicia hizo lo correcto, no se achico como se diría vulgarmente sino que, visualizo un espacio vacío y lo hizo propio, mientras externa su desaprobación por el engaño de La Liebre de Marzo aclara que su molestia surge del hecho del engaño previo y cuando se le replica que su actitud de sentarse sin previa invitación es mala responde de forma contundente: “No sabía que la mesa era suya, está puesta para muchas más de tres personas” y ciertamente tenia razón la mesa de las oportunidades, esta lista y puesta para todos aquellos que lo deseen.
Esperemos tener la osadía de Alicia, dejar la timidez del Lirón y el egocentrismo de La Liebre de Marzo y el Sombrerero; y disfrutar en armonía del sabroso té en el grupo que nos toque pertenecer; que la mesa está puesta para muchas más de tres personas.

Sergio Molina

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