Dejar pasar o dejar que pase…

Tengo una cita, bueno así digo yo; no se ella. Dijo este sábado que viene, me bañan las ansias pues tengo tiempo de no ir a una; soy de los que quiere planear todo y en vista de, escribí lo siguiente (digo para calmarme un poco)

Si cada vez que salimos, o por lo menos tenemos la intención de salir con alguien, la vida nos diera una garantía en la que especificara si va o no a funcionar esa relación, todo sería miles de veces más fácil. Pero para nuestra mala suerte (¿?), no es así. Podemos pasar todo nuestro tiempo buscando o esperando a esa persona con la que siempre hemos soñado, perfecta en todos y cada uno de los sentidos, pero lo más probable es que nos quedemos esperando por el resto de nuestros días. He ahí donde quizá esté el problema de todo, en el que, platónicamente, ellas van por la vida creyendo que encontraran al príncipe azul parado en la esquina de la vuelta, y nosotros a la princesa dormida en una banca del parque a media tarde.

Y mientras concentramos nuestra energía y atención en esa poco fructífera búsqueda, pasan a nuestro alrededor un par de personas con todas las características para darnos un “final feliz” más cercano a la realidad. No se trata de conformarse con alguien, de decir “pues ya, es lo único que puedo tener”; no, se trata de estar convencido de que tienes a tu lado a una persona real, con cosas buenas y cosas malas, con días increíbles y días en los que querrás matarla, que en ocasiones te llenará de palabras y risas y en otras tantas solo servirá para acompañarte en silencio.

A pesar de eso,  sabes que haría lo que fuera por verte feliz, por que estés bien, que sabe sacar tu mejor lado, y por qué no, también el peor. El establecerse a lado de alguien siempre es una cuestión que trae montañas de dudas, es inevitable pensar “¿estoy haciendo bien? ¿y si no funciona? ¿y si hay alguien mejor para mí? ¿y si no soy lo que espera? ¿y si….?”

¿Y si mejor dejamos de ver todo lo que puede salir mal y nos dedicamos a ser felices?.

Errados estamos al creer que si aceptamos compartir nuestra vida con alguien más dejaremos de ser nosotros mismos; si eso sucede, si al estar con alguien olvidas completamente quién eres, entonces sí preocúpate, porque seguramente tomaste una decisión equivocada.

Miedos y dudas vas a tener toda tu vida (eso me dije a mí mismo), lo importante es decidir si quieres superarlos solo o tener alguien con quien compartirlos.

Tu decides al final, si quieres que pase.

 

Sergio Molina

 

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