Ruidos del silencio.

La soledad está llena de voces. Diversas voces, gritos que se oyen en silencio. El corazón es un tambor de esos que anuncian la batalla, y la respiración propia un huracán.

La fuga de esa gotera grita afónica como catarata, y el vuelo del mosquito es un do re mi completamente tácito.

Que ruidosa es la soledad, como un coro de mudos con espectadores sordos en la mitad de una noche calurosa.

La imaginación inventa pasos que no acaban de llegar, que no acaban de ser y la lluvia aparece golpeando en las ventanas como piedritas insistentes de felicidad.

Y los manotazos del viento, y los golpes y el escándalo del rayo y luego el trueno, y los ronroneos de los muebles vecinos, y la charlas ajenas. Tanto ruido ya es cliché. Que ruidosa es la soledad, y tan acostumbrado que estaba a tu silencio.

 

Sergio Molina

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