Para mis hermanos, que sufren injusticia y demás. Mi apoyo sincero.

Imagen

No soy bueno para opinar sobre temas políticos, a veces porque no conozco los trasfondos, a veces porque siento que no soy la persona correcta para hacerlo y a veces porque simplemente no me gusta.

Pero esta semana el mundo se ha visto envuelto en conflictos sociales, en disturbios, en rumores de guerras. Por un lado mi país sufre una embestida de cruces y diretes por las próximas elecciones presidenciales que han llegado hasta la segunda vuelta; más abajo mis hermanos de Venezuela sufren una tensión evidente que se reflejan en los medios, sufren la censura de sus libertades, el golpe de la mala administración y la injusticia social llevada tal vez a la máxima expresión. Y del otro lado del charco, como diría mi abuela, en Europa oriental se sufren disturbios que han llevado a la pérdida de vidas, preciadas vidas; me refiero a Kiev, Ucrania.

No voy a hablar de política, no me queda a mi ese tema; pero si quiero hablar de lo que siento. Escuchaba hoy mi programa deportivo radial y entonces mencionaron sin que ni para que a Mercedes Sosa, sí, la que conocemos como “la negra”. Inmediatamente me fui a YouTube y me puse a oír de su música, esa música que te llega, que te conmueve.

“Solo le pido a Dios” canción original del argentino León Gieco, e interpretada en la voz de América siempre me hace pensar que hay más; que debemos hacer más.

Hoy quiero escribirle a la gente que no me leerá, y a los que me leen les pido con todo mi corazón que no olvidemos las injusticias que sufren otros, a los que deberíamos llamar sin duda: nuestros hermanos.

En Ucrania no conozco a nadie, lo poco que sé de ellos es lo que he leído en geografía, lo que he buscado en internet, y un par de pianistas que he escuchado.

De Venezuela, personalmente no conozco a nadie, pero por las redes sociales he conocido a Aliuska Alvarado colega contador, a Carmen Macareño poetisa y mujer de negocios: amigas con las cuales he charlado a través de las redes sociales. A través de instagram y twitter leo a Yalimar Madriz y a @MissSarcastica y otro par de amigos que esporádicamente leo. Sé de la riqueza de país que es Venezuela, de lo bonito que me han contado que es, y de lo cálida que es su gente. Y aunque no les conozco como quisiera no se merecen lo que está pasando.

La injusticia, la guerra, la maldad no la merece nadie. Tan sabias las palabras de Gieco: “Sólo le pido a Dios que lo injusto no me sea indiferente,… si un traidor puede más que unos cuantos que esos cuantos no lo olviden fácilmente; sólo le pido a Dios que  la guerra no me sea indiferente es un monstruo grande y pisa fuerte toda la pobre inocencia de la gente”.

Vuelvo a lo que está pasando, aquí en mi tierra, y allá en la de ellos. Me uno en apoyo, mis oraciones están con ellos; durante el día me detengo a pesar lo duro que la está pasando y no me es indiferente.

Quisiera hacer algo pero me es imposible más que colaborar difundiendo como me lo ha pedido Aliuska, y orar como me lo dicta mi conciencia moral.

“Para los que creen en Dios, todas las cosas le son posibles, y pueden tener la esperanza de un mundo mejor”. Que luego de la lucha, de ejercer la paciencia y la confianza puedan disfrutar de un futuro mejor es mi sincero deseo. Desde acá el pequeñito de América: El Salvador.

Que esto termina rápido, en donde la justicia prevalezca. Esperando que la muerte no nos llegue sin haber hecho lo suficiente. Sin una pizca de indiferencia, y con el mejor de los deseos, su hermano

Sergio Molina

Sólo le pido a Dios:

https://www.youtube.com/watch?v=NjlhsyNmkiE&feature=youtube_gdata_player

 

Anuncios