7 principios para la salud financiera: en empresas y el hogar.

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Principio #1: Mayordomía

Una empresa es como un árbol que se planta; requiere de factores como tiempo, abono, luz y cuidados antes de poder dar frutos. Si comenzamos a podar el árbol (gastar) cuando aún está pequeño y en crecimiento, lo convertiremos en un “bonsái”, o peor aún, se secará y morirá. El “extraer” recursos más allá de la capacidad, traerá como consecuencia una de dos cosas: el hogar o la empresa se quedará enana o morirá. Sea paciente y ya habrá tiempo de hacer gastos cuando el negocio o la familia lo permita, ya que si los hace antes de tiempo, estaremos “podando” el progreso.

Principio #2: El equilibrio

En términos generales, existen solo dos formas importantes de que entre dinero a la empresa o el hogar: por una aportación de capital (que puede ser de un inversionista, o salarios en el caso del hogar), o por ingresos derivados de las ventas (otras actividades que nos generen fondos al aplicarlo a la familia), las deudas no deberían ser un recurso a menos que sean necesarias.

Por otra parte, las salidas de dinero se catalogan en costos, gastos de operación, inversiones  y por último, utilidades (lo que haya quedado después de todas las demás salidas). Es primordial respetar esta jerarquía en cuanto a las salidas de dinero, si “tomamos” utilidades y quedamos a deber costos o gastos de operación, solo nos estamos haciendo pobres, pues en realidad no hay tales “utilidades”. Podemos resumirlo así: no puede salir nada que no haya entrado primero.

Los problemas comienzan cuando ponemos más atención a las salidas que a las entradas. Es importante cuidar que no se gaste excesivamente, pero es más importante incrementar los ingresos.

Principio #3: La ley de la siembra y la cosecha

Siembre escasamente y cosechará escasamente, siembre con abundancia y cosechará con abundancia. Éste principio guarda mucha relación con los dos anteriores. Como dueño o administrador usted es ejemplo para sus empleados o familiares, proveedores y clientes. Por eso, en la medida de las posibilidades de la empresa, siembre en salarios, capacitación, calidad o mejora.  Siembre en asesorarse por profesionales para tomar decisiones de negocio importantes o mejorar su negocio. No trato de decir que se debe reinvertir TODAS las utilidades (aunque al inicio siempre es aconsejable), pero ponga en práctica esto de sembrar en vez de querer todas las ganancias para usted.

En cuestiones familiares, su ejemplo es clave: si usted se dedica a gastar su familia querrá hacer lo mismo. Si usted se ha preparado académicamente y capacitado de forma adicional es más probable que pueda ganar dinero extra.

Principio #4: No adquiera nada que no sepa exactamente cómo lo va a utilizar

Hay quienes primero rentan una oficina “bien ubicada”, se compran un bonito escritorio y una red muy potente para llevar la “administración” del negocio, contratan Internet de banda ancha y dos líneas telefónicas (porque estaban de oferta), pero aún no han tenido ingresos por ventas que signifiquen más de unos cuantos dólares. Entonces, ¿con qué piensan mantener todo eso? Recordemos que los ingresos por ventas son la única forma de que una empresa esté sana.

En el caso del hogar es triste ver como compramos artículos de lujo olvidando en provisionar alimentos y artículos para emergencias, o como compramos un nuevo carro sin pensar en el mantenimiento a futuro o si tan siquiera tendremos para ponerle gasolina.

Evite el “hágalo usted mismo” sino sabe hacerlo con tal de ahorrar. Recuerde que el objetivo de una empresa es ganar dinero vendiendo sus productos o servicios, no ahorrar en costos y gastos. En teoría, las ventas pueden crecer sin límite, pero también en teoría los gastos no pueden llegar sino hasta cero; respecto al hogar queremos ahorrar unos cuantos dólares en arreglar algo que no sabemos, es bueno capacitarse con anticipación, pero si no sé sabe hacer mejor llame a alguien que sí.

Principio #5: O bien vendido o bien podrido

Si usted no cree en el valor de lo que ofrece, sus clientes tampoco lo harán. Recuerde que de su margen de ganancia es de donde sale para pagar los gastos de operación, para las inversiones en el negocio, y en última instancia, para las utilidades. No rebaje sus productos sino vale la pena hacerlo, solo por vender “aunque sea algo”; valore su esfuerzo.

Principio #6: Cuide los centavos que los dólares se cuidan solos

Es decir, preste atención a los detalles. Cuide lo que gasta de forma imprevista, al menudeo o gastos pequeños, ya que regularmente los gastos pequeños e inofensivos son los que afectan una economía. El mal control sobre ellos.

Fomente una disciplina financiera: las mejores mayordomías son aquellas que no se piden sino se entregan. No esperemos estar en un problema para evaluarnos, hagamos alto en el camino y los cambios que sean necesarios, cuidemos los centavos. 

Principio #7: Tenga siempre una reserva de efectivo

Este es probablemente el principio que requiere de menos explicación: simplemente, los imprevistos ocurren. Aunque esto varía dependiendo del giro y tamaño de la empresa o de la familia, en general procure tener COMO MÍNIMO el equivalente prudencial de dinero o provisiones que estime para su familia y ayudar a otros. Ahorre, al inicio será difícil desarrollar la cultura pero con el tiempo disfrutará hacerlo. En el hogar es importante definir que los ingresos extras son destinados para el ahorro y no como una oportunidad para gastar más.

Sergio Molina

 

 

 

 

 

 

 

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