A ustedes, mis maestros

Hoy vi una imagen con muchos figuras musicales y el siguiente texto: “si tú puedes leer esto: agradece a un maestro de música”.

331154

No recuerdo el día, ni la edad que tenía cuando empecé a recibir clases de piano. En mi mente de niño pensaba que tocar piano era para niñas, para las mujeres, sin embargo ese pensamiento equivoco fue borrado de mí y empecé a aprender.

Durante los once a los catorce toque cada domingo en la iglesia, luego por razones que no recuerdo no lo hice más: tal vez me falto un apoyo. Volví a tocar a mis dieciocho antes de partir a Guatemala a predicar el evangelio de parte de la Iglesia, durante mi estadía en el país hermano el saber tocar piano me abrió puertas con los de mi misma religión, llegar a un edificio de la Iglesia con piano y sin nadie que lo tocará se convertía en una oportunidad para mí: de dar alegría para los demás. Más tarde en Jalapa Guatemala conocí a mi amigo Tito Verlvert, quien descansa ahora en paz. El me ayudo a mejorar mi técnica y a valorar la virtud de la perseverancia al aprender. Tanto la hermana Charito en mi infancia como Tito en mi juventud han sido mis dos maestros, la primera me enseño toda la teoría que necesitaba saber para seguir por mí solo, me enseño la importancia de practicar a diario, y a perder el miedo de tocar en público; sin saberlo me inculco el amor a la música. Tito, el segundo me recordó que no importa cuán difícil parezca la pieza a interpretar siempre se debe seguir adelante; una enfermedad mortal le quito la vida pero no se fue sin luchar: sin duda la música le consoló en los momentos más duros.

Ahora sirvo en la Iglesia como un recurso en aspectos musicales, organizamos en conjunto con otros hermanos coros para cantar, clases para enseñar y damos a través de la música paz y felicidad.

No puedo imaginar mi vida, sin la música ahora; ella forma parte de mí. Me motiva cuando estoy en problemas, me consuela cuando siento tristeza, me da esperanza cuando todo parece perdido; me da paz, me ayuda a sanar.

Esos mismos sentimientos son los que deseo compartir con otros ahora, y ayudarles a que puedan leer lo que yo ahora puedo leer, a que puedan sentir lo que la música nos quiere decir.

Charito, Tito…maestros: gracias.

Anuncios